Fredric Brown
Nunca tuvo seguridad financiera, como muchos otros escritores de pulp escribía febrilmente para pagar sus facturas —lo cual explica, al menos en parte, la calidad desigual de su trabajo—. Corrector de pruebas de imprenta de profesión, sólo pudo dedicar 14 años de su vida como escritor a tiempo completo. Brown también era un gran bebedor, lo cual sin duda afectó a su productividad. Lector omnívoro, con intereses que iban más allá de la mayoría de los escritores pulp, Brown siempre demostró un gran interés por la flauta. Se casó dos veces y tuvo dos hijos.
Su primer relato de ciencia ficción fue Aún no es el fin (Not yet the end) publicado en 1941 en una edición de verano de Captain Future. Muchas de sus historias son cuentos ultracortos de 1 a 3 páginas, con argumentos ingeniosos y finales sorprendentes.
Probablemente su cuento más famoso es Arena (1944) por haber sido adaptado en un episodio de Star Trek.
Este humor y una perspectiva algo posmoderna fueron también trasladados a sus novelas. Por ejemplo su novela de ciencia ficción Universo de locos (What Mad Universe) (1941) juega con las convenciones del género al enviar a su protagonista (un escritor de ciencia ficción) a un universo paralelo que está basado, no en sus novelas, sino en la imagen de las mismas de un consumidor ingenuo de este tipo de historias. De un modo similar su novela ¡Marciano, vete a casa! (Martians, Go Home!) (1955) muestra como la vida de un escritor de ciencia ficción se ve afectada por una rocambolesca invasión marciana.
Las historias de misterio de Brown están bien dentro de los estándares de la literatura pulp. En 1947 publica su primera novela policíaca, The Fabulois Clipjoint, (La trampa fabulosa, también conocida como El fabuloso cabaret). Ésta será la novela favorita del autor y por la cual ganó en 1948 el Premio Edgar Allan Poe a la mejor obra de narrativa criminal. Otra novela suya, La noche a través del espejo (Night of the Jabberwock), es una extraña y a veces hilarante, pero en última instancia satisfactoria, narración de un día extraordinario en la vida de un redactor de una pequeña ciudad.
FREDRIC BROWN |
Personalmente recomiendo el cuento "no mires atrás" que me dejo muy sorprendido con su final (lo pongo entre los mejores cuentos que he leído pero recomiendo leerlo en un libro físico para no arruinar su final) y la novela "Arena".
Tomado de: Wikipedia
Administrador: Euronymous


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